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AÑOS LUZ

Los amantes de Teruel...!un misterio dormido y compartido¡

Los amantes de Teruel...!un misterio dormido y compartido¡ ¿Quiénes eran realmente estos dos enamorados cuya tumba de hermosos y rasgos juveniles se enlaza a través de los dedos de las estatuas lapidarias que los recuerdan?, ¿a quién y de cuándo son las momias que hay en sus tumbas?, ¿son la prueba física de que se puede morir de amor cayendo fulminado sin explicación clínica aparente?, ¿de qué murieron realmente?, ¿qué son las nieblinas que en agosto y febrero muchos testigos afirman ver rodear sus tumbas marmóreas?, ¿existe realmente una corriente o energía que enlaza ambas tumbas y a la que son sensibles las mujeres embarazadas?.
A veces los misterios los tenemos tan cerca desde hace tanto tiempo que nos hemos acostumbrado a tomarlo como una leyenda y nos pasa desapercibido entre los relatos y novelas. La leyenda popular habla de un suicidio pasional, la leyenda urbana de un veneno tópico. Por eso nos hemos decidido a revisar la historia a la búsqueda de una hipótesis fiable.

El inicio del amor, el principio de una leyenda

En Teruel una de las más pequeñas capitales españolas dormita una de las más hermosas leyendas de amores, al más puro estilo de los novelados Romeo y Julieta, pero con visos de realidad. Una leyenda que habla de dos anónimos amantes enterrados en una doble tumba donde fueron a parar por las trágicas circunstancias adversas que encontraron en su romance.
Todos los relatos que hablan de ellos son tan confusos e incomprobables que aunque las tumbas existen y dentro hay dos cuerpos, nadie sabe realmente quiénes son o que les sucedió. La culpa de este desconocimiento histórico la tiene la falta de historiadores fiables en esa época en Teruel. No existían datos escritos donde se registraran sus nombres. La gente paso la historia de boca en boca contándola de padres a hijos, hasta que un día se había convertido todo en esa hermosa leyenda que todos conocemos.
Para ir hasta la fecha cronológica de los sucesos deberíamos retroceder hasta el medievo, posiblemente hasta mediados del siglo XII. Años en los que parecen datarse esas losas funerarias.
Eran tiempos de una Península desmembrada en reino. Por un lado Aragón, Castilla, Cataluña y Navarra. En pleno momento de conquista árabe, donde las ciudades eran fueros mandados por alcaldes, los nobles y regios de las comarcas tenían poder absoluto sobre su burgo. Momentos de apogeo del cristianismo y de febril fe, que acababa de recuperarse tras los miedos milenaristas del fin del mundo que no llegó en el año mil.
A falta de datos tangibles los historiadores recurrieron en los siglos XVII y XVIII a la reconstrucción poco creíble de presuntos libros genealógicos. La primera se recoge en 1780 escrita por Tomás Garcés de Marcilla, reconocida por el guardián de armas de Carlos II y Felipe V, Don Alonso de Guerra. En esas supuestas ramas familiares se entroncó al amante de Teruel con la familia de Marcilla, autor de la edición. Allí se hablaba de que era hijo de un ex-juez de Teruel, Don Martín de Marcilla casado con Doña Constanza Peréz de Pizón. Estos tenían tres hijos: Sancho, Diego y Pedro Martínez de Marcilla. Era una familia noble que había apoyado siempre al reino de Aragón por lo que logró distinciones del propio Rey de la época. En 1208, don Pedro II de Aragón les distinguió con una donación y una serie de privilegios en tierras. Pero la hambruna de la época, las epidemias y otras catástrofes hicieron venir las riquezas de la familia a menos.
Al parecer ella habría sido hija también de otro noble e importante, vecino de los Marcilla, Don Pedro de Segura y posiblemente se había llamado Isabel. Ambos amantes muertos en extrañas circunstancias habían sido vecinos y posiblemente jugado de niños en las tierras que unían las haciendas de los Marcilla y Segura. Habían nacido en nobles cunas y eran gente preparada culturalmente en la educación de la época. Ambos se enamoraron y Diego (aunque el populacho le daba el nombre de Juan y negaba que fuera Marcilla) pidió la mano de Isabel, pero su padre no estaba dispuesto a entregar a su hija con un secundón, que no heredaría nada y hay empezaron los problemas, pero el padre le dio una oportunidad al joven, si lograba hacer fortuna su hija seria suya. Tras la promesa de no comprometerla con nadie en cinco años, el joven salió de Teruel uniéndose a la Santa Cruzada cuya bula había sido dispensada por el Papa Celestino III en 1212. Don Diego se hizo del ejército del Rey de Aragón que se había unido al de Castilla en la lucha contra el emperador almohade.
Demostró ser un caballero digno de la Guerra Santa, conoció de cerca la muerte y saqueó como todos enriqueciéndose con las contiendas. En la batalla más dura de Zaragoza viendo perdida la fortuna de su saqueo y optando por conseguir su propósito montó un corcel y salió a galope tras Miramammolín. Se fue persiguiendo por el camino de Jaén al Sultán mismo y en su carrera se le vio por el camino de Vilches. Esa fue la última vez que se supo de él. Isabel sabía de las batallas y cuando acabaron lo esperó, pero no volvía Don Diego.
Su padre creyendo muerto al joven la obligó a contraer matrimonio (cuatro años después de irse Diego). Isabel aceptó a darle gusto al padre pero sólo si éste esperaba a que se cumplieran los cinco años de la promesa. Cumplidos ese día se casó. Al siguiente regresó el enamorado victorioso y rico y aún en celebraciones de casamiento. Se reunieron en una alcoba donde nadie sabe que pasó pero él terminó muerto, tras pedirle un último beso que ella le negó. No se sabe si suicidado o de infarto. En flamante marido de Isabel no quiso problemas y dejó el cadáver ante las puertas de los Marcilla. Ella guardó el secreto.
Fue al entierro de su amado sin ser vista y antes de él ser enterrado se acercó a posarle un beso en los labios, el último pues quedó desmayada y luego muerta sobre Diego, de forma misteriosa, sin violencia, sin saber que era lo que la mató. Las mujeres murmuraban, los hombres no entendían, los intelectuales y nobles pensaban motivos razonables de aquel suceso. ¿Qué les había matado ?. Nadie encontró explicación. Ni tampoco se conoce quién mando construirle a ella una tumba junto a él para que en la otra vida gozaran de la unión que en esta se les negó...

Dentro de las tumbas de los amantes turolenses hay dos momias, conservadas increíblemente, tal vez de forma azarosa, o por motivos racionales como el clima frío del lugar. Pero igualmente extraordinario el hecho. Es el único hecho histórico en el que se habla de una muerte similar, dos óbitos por amor (dolor), no de forma violenta como en el caso de otros amantes y sin necesidad de sustancias letales. Y es hay donde encontramos otro misterio. Unido al desconocimiento de la verdadera identidad de los difuntos. Se encuentra el motivo de su muerte.

Un misterio que levantó polémica ya por el siglo XVII. Blasco de Lanuza escribía sobre ellos en 1622, en su obra “Historias seculares y eclesiásticas de Aragón”. Aunque nunca negó que existieran dos amantes muertos, puso en tela de juicio la historia de Isabel y Diego. Y de la muerte misteriosa.
Otro escéptico sobre la leyenda fue Isidoro de Antillón. Hablaba de que los escasos documentos no aclaraban nada, que todo lo conocido provenía de unos versos tradicionales y un poema escrito por Yagüe de Salas. Aún así guarda recelos y sólo decide llamar la atención sobre unas nuevas investigaciones, sobre los muertos y lo que les provocó la defunción..
Don Emilio de Cotarelo, crítico y erudito pensador, publicó en 1903 un articulo "El origen y desarrollo de la leyenda de los Amantes de Teruel", en él dejó por los suelo el mitos, los personajes y los presuntos misterios. Y recordó a los románticos defensores que Boccacio ya había escrito un relato ficticio mucho tiempo antes.

¿El beso envenenado?

Cuando Diego entra la noche de bodas a pedirle el beso a su amada pudo haber portado en sus labios un desconocido veneno que él mismo se habría encargado de colocar. Un veneno fulminante que producía parada cardiaca por ejemplo. Pudo haberlo traído de sus aventuras en Tierra Santa, donde la alquimia islámica acampaba a sus anchas. Diego pudo haber premeditado un suicidio doble. Dado que a pesar de que su amada lo hubiera seguido, su amor sería ilícito ante los ojos de la sociedad integrista que vivía el Teruel español de aquella época medieval. Pero había una forma romántica, gloriosa y suicida de evitar que su amor quedase en manos de otro hombre. Si el veneno hubiera estado en los labios de Diego es lógico pensar que horas después aún estaría allí y que al ser enterrado, cuando Isabel le besó en la boca ésta entrara en contacto con él. La premeditación le pudo haber llevado a pensar en todos estos detalles con antelación, aunque su deseo pudo ser el conseguir la muerte súbita de ambos al unísono, tampoco dejaba a un lado el que fuera a destiempo, tal y como sucedió. Si conocía la psique femenina de Isabel, era lógico pensar que ésta le diera el beso negado la noche anterior, para que se llevase el deseo cumplido al más allá :"Isabel, ¡dame un beso o me muero!".
De todas maneras sin ser tan melodramáticos se pudiera pensar en otra hipótesis o final de esta historia mucho más inteligente y feliz. Diego pudo haberse colocado un potente somnífero o cataléptico en los labios y éste hacerle efecto a él y a la mañana siguiente a su Isabel, al serle administrado por contacto oral. Labio a labio.
Ambos en estado cataléptico habrían sido dados por muertos y horas después con la ayuda de algún siervo de Diego, ambos pudieron haber sido rescatados de la fosa y sustituidos por dos momias embalsamadas de difuntos anónimos. Lo que hubiera llevado a los amantes de Teruel a poder huir de la familia, de las obligaciones y del matrimonio al que estaba irremediablemente destinada la muchacha. Una vez libres hubieran podido marchar con falsas identidades a cualquier país donde el caballero tendría amigos y dinero.

El misterio del halo de las tumbas

Durante muchos años y en sitios diversos se ha citado una curiosidad que ha pasado desapercibida, pero que un ávido formulador de preguntas no deja pasar desapercibida. Dicen que los meses de agosto y febrero un extraño halo blanquecino envuelve ambos sepulcros. Más allá de la explicación paranormal podría haber una tan sencilla como la humedad del interior de los sarcófagos y el lugar y el vapor de agua emanado de ellos.
Sin embargo, muchos turistas que van a ver la famosa tumba turolense en estos meses tan distantes entre si pueden encontrar entre sus fotos (hechas sin flash) unas luminiscencias o vapores emanando de los túmulos. Tal vez sea una impregnación romántica que los vivos dejan allí mentalmente cuando recuerdan la historia de los amantes...o quizás cualquier otra cosa. Cada cual que piense lo que crea prudente al respecto de estas emanaciones, cuanto menos curiosas.

El calambre de las embarazadas

Sucede que son muchas las mujeres en estado de buena esperanza que visitando el lugar y hallándose entre las tumbas reciben una anómala corriente que recorre su espina dorsal. No es una simple sensación ante un hecho hermoso como es el amor imposible de estos dos personajes medievales. Más bien se trata de algo físico e imprevisto que les sacude a modo de descarga. A este fenómeno que se produce en la tumba de los amantes de Teruel se le podría relacionar con la presencia de condensaciones electrostáticas (en el ambiente) siendo conducidos a través del suelo y encauzados gracias al mármol. Aunque no tendría mucho sentido por el poder aislante de este último material pétreo.

El fantasma de la dama


Laura G. Gómez es una turolense de 43 años (a la hora de estas líneas) y recuerda que años atrás era muy típico oír relatos de personas que aseguraban que junto a las tumbas de los amantes se ve a veces pasear una dama vestida de gasa azul y cuyos pies no tocan el suelo...pasea con la cabeza cabizbaja, señal de intimo dolor sin mirar a los presentes, ni dirigirles la palabra, al más puro estilo de un espectro inglés. Y repite esta monotonía, desde hace cientos de años. Debe ser por eso que aunque los testimonios se cuentan a media voz ya tiene un nombre popular como es el de la mujer cansada.


Los años seguirán pasando y la leyenda de los Amantes de Teruel se la iremos contando a nuestros hijos. La única prueba de algo que paso, no sabemos el qué, está en forma de tumbas cuyas representaciones de dos jóvenes amantes se hayan en paralelo, cerca como un aliento que extiende sus manos y unos dedos fríos de mármol pero que nunca llegan a encontrarse...igual que las respuestas a otros enigmas el de los amantes de Teruel seguro que está ahí...pero, ¿cuál es la correcta?...

4 comentarios

Supra Cuban -

The most important in my life is my family. I can't imagine my life without them. We should cherish life. If we have more free time, we could often goes home has a look, the life is sweeter sweetly!

gina -

LA VERDAD ES Q ES UNA HISTORIA DE AMOR COMO LA DE ROMEO Y JULIETA PERO SIN SEGURIDAD DE COMO PASARON LAS COSAS ENTRE ELLOS. AUNQUE ES MUY TRISTE SU SUCCESO LA VERDAD ESPERO Q EN EL MAS ALLA HAYGAN PODIDO ENCONTRAR LA FELICIDAD. : ) : )

viviana -

esta si es una historia dos jovenes que se amaron con el corazon y todo fue imposible,yo pienso que ella murio pero de amor no pudo haber muerto por veneno un novia no le haria esto en fin ojala ellos esten hoy felices juntos en el mas alla

air Jordan Shoes -

Se que es dificil para ti pero también para tu madre, es un tema bastante complicado...

Eso es Clarii, tu sé como eres coño!! raperilla forever jajaj
*_*